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El lamé es un tejido brillante y llamativo que incorpora hilos metálicos —o fibras sintéticas metalizadas— entrelazados con hilos de base como poliéster, nailon o seda. Su superficie reluciente y su caída fluida lo convierten en un material icónico para moda festiva, espectáculo y disfraces. Es muy utilizado para dar un efecto “metal” en dorado, plateado, cobre o colores intensos con brillo.

punto lamé cobre

Características

Material: fibras metalizadas ( lurex ) combinadas con poliéster, nailon o seda.
Ligamento: tafetán, punto o tejido elástico, según el tipo.
Textura: suave pero ligeramente rígida según la cantidad de hilo metálico.
Aspecto: muy brillante, con reflejos metálicos y acabado llamativo.
Flexibilidad: puede ser rígido (lamé tejido) o muy elástico (lamé de punto).

Propiedades

  • Brillo intenso: su rasgo más característico.
  • Ligero: pese al aspecto metálico, suele ser suave y no pesa.
  • Elástico (en versiones de punto): perfecto para prendas ajustadas.
  • Decorativo: ideal para crear impacto visual.
  • Se cose con facilidad moderada: requiere aguja fina y puntadas cuidadosas para no dañar el hilo metálico.
Lamé tejido

Usos

Moda

  • Vestidos de fiesta: especialmente en Nochevieja, eventos y espectáculos.
  • Faldas y tops: piezas llamativas para moda nocturna.
  • Chaquetas ligeras y kimonos: estilo glam o retro.
  • Prendas ajustadas: lamé de punto para outfits elásticos y brillantes.

Disfraces y espectáculos (uno de sus usos principales)

El lamé es muy popular en:

  • Disfraces de carnaval y personajes brillantes.
  • Vestuario escénico: danza, teatro, musicales y cabaret.
  • Complementos: capas, capuchas, cinturones, puños y botas decorativas.
  • Cosplay: para personajes con detalles metalizados.

Decoración y complementos

  • Cortinas escénicas, fondos para fotos y eventos.
  • Bolsos, turbantes y diademas con efecto luminoso.

Historia y evolución

El lamé tiene sus raíces en los antiguos tejidos de lujo elaborados con auténticos hilos de oro y plata, utilizados desde la antigüedad en Oriente Medio, Asia y Europa. Estas telas eran símbolo de poder, riqueza y estatus social, y se reservaban para la realeza, la nobleza y las ceremonias religiosas. Los artesanos entrelazaban finísimos hilos metálicos con seda u otras fibras nobles, creando brocados y tejidos suntuosos que brillaban con la luz natural y de las velas.

Con el paso de los siglos, la técnica fue evolucionando, pero el verdadero cambio llegó en el siglo XX. La aparición de fibras sintéticas metalizadas, como el lurex, permitió reproducir el efecto brillante del metal de forma mucho más ligera, flexible y económica. Esto democratizó el uso del lamé, haciéndolo accesible a la moda prêt-à-porter y no solo a la alta costura.

chaqueta lame 70

Durante los años 60 y, sobre todo, en los años 70, el lamé vivió uno de sus momentos más icónicos. Se convirtió en protagonista de la moda disco, los escenarios musicales y el cine, asociado al glamour, la extravagancia y la libertad creativa de la época. Vestidos ajustados, pantalones acampanados, monos brillantes y chaquetas metalizadas definieron una estética inolvidable donde el brillo era sinónimo de modernidad y espectáculo.

Cuidado

  • Lavado: a mano con agua fría; evitar fricción para no dañar los hilos metálicos.
  • Secado: en plano, lejos del sol directo.
  • Planchado: muy suave, por el reverso y con paño protector.
  • Almacenamiento: sin doblar en exceso para evitar marcas y roturas en el brillo.

El lamé es un tejido espectacular que destaca por su brillo intenso y su inconfundible efecto metálico. Gracias a la incorporación de hilos metalizados —como el lurex— entrelazados con fibras base como poliéster, nailon o seda, consigue una superficie luminosa que refleja la luz de manera vibrante y sofisticada. Su apariencia llamativa lo convierte en uno de los materiales favoritos para prendas que buscan impacto visual inmediato.

En decoración y escenografía también ocupa un lugar destacado. Cortinas escénicas, fondos fotográficos y elementos decorativos elaborados en lamé aportan un ambiente festivo y sofisticado. Su brillo transforma cualquier espacio en un escenario lleno de energía y estilo.